jueves, 30 de diciembre de 2010

Capítulo 67


Me acerqué a Zack cuando Chris se levantó de su lado para irse con Harry, me senté a su lado y me quedé mirando todas las heridas que tenía en la cara.

- Esta vez no he hecho nada ..- dijo Zack mirándome triste.

- Lo sé, me lo explicó todo Misha..- dije suspirando..- la verdad es que se pasan muchísimo contigo..

- En parte los entiendo..- dijo Zack mirándome..- aunque muy poco..- terminó sonriéndome..- gracias por hacerme compañía.

- Ya sabes que no me gusta dejarte solo..- dije acariciándole el brazo.

Zack me sonrió, no dejaba de mirarme a los ojos, después de unos momentos me abrazo tumbándome en la arena y poniendo mi cabeza contra su pecho mientras seguía rodeada en sus brazos. Con Zack todo era muy tierno, era una persona muy sensible y delicada, lástima la relación que se tenía con los tres machos alfas del grupo.

Eran ya casi las tres de la mañana, todos estaban dormidos menos Misha que estaba de pie mirando como Zack se le acercaba conmigo en brazos ya que me había quedado dormida, me pasó a los brazos de Misha, le miró a la cara seriamente y luego a mi tristemente durante unos segundos, luego se fue de nuevo a la orilla para seguir mirando el paisaje, el no podía dormir.

Alex se despertó y vio a Zack solo de nuevo, se acercó a su lado y se quedó mirando lo mismo que miraba el.

- Te vi abrazado con ella..- dijo Alex..- creo que te está dando ilusiones y eso está mal tío, que te diga claramente todo de una vez.

-  Ya me lo dice todo cuando me mira, no me da ilusiones ninguna..- dijo Zack sonriendo forzadamente pero sin mirar a Alex, no pudo evitarlo y le salió una lágrima pero no se la secó, siguió mirando al frente.

Acababa de amanecer, todos nos despertamos casi a la misma vez, pero nuestra sorpresa fue, que cuando miramos a la zona cercana a donde estaban Jensen, Misha y Harry ayer vimos un gran árbol con gente ahorcada de cada rama, desnudos y con el vientre rajado.

- ¿¡ QUÉ COÑO ES ESO!?..- gritó Vicky al ver semejante asquerosidad tapándose la boca y aguantando las ganas de llorar.

Alba no podía más, estaba blanquísima al ver tanta sangre, Tom la tuvo que agarrar para que no cayera al suelo. Pero antes de seguir mirando escuchamos un gran grito, era como el de una mujer, Danny se acercó un poco y vio como una mujer deforme desnuda, con alas que le salían de las espaldas todas desgarradas y con una boca enorme con dientes afilados venía hacía nosotros, no era el tamaño de una persona normal, era casi de tres metros y venía a fondo. Corrimos en dirección hacía una de las cuevas, Jensen que estaba a la misma altura que Zack uno de los primeros se pegó demasiado a el sin querer, cosa que aprovechó Zack para darle un pequeño empujón.

- ¡Lo siento tío, nada personal!..- dijo Zack dedicándole un pequeño guiño.

Jensen se guardó sus maldiciones para más tarde, estaba demasiado ocupado intentando no caerse con tanta piedra en el camino, llegaron a una especie de cueva si se podía decir así, solo era una ranura honda que llevaba a algún sitio por lo que parecía, solo podía caber de uno a uno una persona normal y de lado.

Entramos lo más rápido que pudimos, todo estaba muy oscuro dentro pero al pasar por esta estrecha ranura todo se hizo más grande, parecía una gruta. La Arpía se quedó dándose golpes contra la entrada de la cueva, ya que ella no cabía por ella.

- Joder.. ¿y si esa es la única salida?..- preguntó Bea histérica.

- Tranquila, pensáremos en algo..- dijo Danny rascándose todo el cuerpo.

- Dios, tengo pánico a los murciélago..- dijo Dácil en voz baja.

- Batman también y mira en que se convirtió..- añadió Misha para intentar despistarnos.

Harry mientras todos estaban hablando se quedo pensando que podíamos hacer, pero Zack, que estaba de brazos cruzados muy atento, se le adelantó.

- Creo que deberíamos seguir adelante, quizás haya una salida, quizás no.. seguro que hay una salida al otro lado..- dijo muy seguro de si mismo.

Todos nos quedamos pensando, ya que no le podíamos mirar estando todo oscuro, pero nos pareció una buena idea ya que no podíamos salir por donde habíamos entrado, lo único que nos faltaba y que necesitábamos era algo de luz.

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