Antes de marchar hacía la Mansión que le había explicado Danny donde quedaba mas o menos trazaron un pequeño plan, uno de ellos se encargaría de rescatar a las chicas y el otro de la venganza.
- Yo me encargo de la matanza..- dijo Misha alzando una ceja.
- Pensaba hacerlo yo..- dijo Harry seriamente.
- ¿ Qué armas tienes tu?..- dijo Misha observándole con los brazos cruzados.
- Mis brazos..- dijo Harry pensativo.
- Te gano pequeño, yo también tengo brazos y encima una pistola..- comenta Misha mientras empieza a subir colina arriba..- así que.. decidido.
Harry resoplo mientras seguía a Misha, cuando llegaron arriba miraron a los lados para ver si veían algo o alguien y siguieron caminando de frente como Danny les había explicado, solo había niebla.
- ¿Crees que estén bien?..- pregunto Harry mientras miraba aún hacía un lado y hacía el otro a ver si veía a Dougie.
- Espero por la salud de esos cabrones que lo estén..- dijo Misha.
Después de unos minutos de caminata llegaron a la puerta de una inmensa Mansión, por suerte, estaba abierta, llevaba a la entrada principal de esta enorme casa, pero a la derecha conducía a un enorme laberinto como el de las películas de Alicia.
- Si ves un conejo, no lo sigas.. ¿eh Judd?..- dijo Misha en voz baja y con una sonrisa.
- Sólo si ese conejo se llama Dougie..- respondió Harry.
Se separaron al llegar a la entrada de la mansión, Harry se fue hacía el laberinto y Misha se quedó por la zona vigilando antes de entrar a la mansión.
Misha se alejó un poco para ver si había algún camino secreto o algo por el estilo, pero al no encontrar nada se dio la vuelta y se encontró a uno de los hombres apuntándole con una pistola.
- ¿ Quién eres ?..- preguntó el desconocido, Misha se dio cuenta de que iba a dispararle de un momento u otro y se adelantó, volándole los sesos.
- Tu puta madre..- dijo agachándose y registrarle a ver si encontraba algo que le pudiera servir de ayuda.
Al ver que no encontraba nada se dispuso a entrar de una vez en la Mansión con cuidado. Mientras tanto, Harry seguía por el laberinto, mirando de vez en cuando hacía atrás para que no les sorprendiera nadie, caminó y caminó pero no llegó a ningún lado, se estaba empezando a poner histérico hasta que por fin vio algo más allá, era como una pequeña fuente con bancos y una salida que conducía a la parte de atrás de la Mansión.
Todavía no se había encontrado con nadie, y mejor así que podía buscar a las chicas mejor. Llegó a la parte de atrás y tampoco había nadie, pero había una ventana abierta así que entro directamente por ahí, daba paso a una enorme cocina que le venía genial para coger unos cuantos cuchillos de armas y poniéndoselas en el bolsillo del pantalón con cuidado. Al salir de la cocina miro hacía los lados y vio que en uno de ellos habían unas escaleras, subió por ellas y encontró en las puertas de una habitación a dos personas enormes custodiándola.
Se hizo un poco para atrás para que no le detectaran y para poder pensar mejor, a la vez que sacaba un cuchillo con cada mano del pantalón y sigilosamente empezó a caminar hacía ellos, a uno pudo meterle el cuchillo por todo el cuello atravesándolo por el otro lado pero el otro que lo había visto sacó el arma rápidamente para apuntarle a la cabeza pero Harry con un movimiento más rápido todavía dio un pequeño salto a la derecha para poder clavarle el cuchillo en su espalda, pero el hombre había disparado a la vez hiriéndole levemente en el costado, no era profundo, pero si perdía sangre y no podía maniobrar bien, y eso le haría correr peligro por si encontraba más enemigos, Al menos, ya se había cargado a estos dos.
Mientras que tenía la mano en la herida e iba manchando todo el camino de sangre entró en la sala que custodiaban estos dos hombres, allí estaban Tini, Ingrid y Bea, que al verle se dirigieron corriendo hacía el a la vez que llorando.
- ¡ Oh Dios mío Harry! ¿ Estás bien?..- preguntó Tini alarmada.
- No te preocupes, estoy genial..- dijo a la vez que se sentaba un momento en el sillón del cuarto.
Mientras tanto, Misha se estaba cargando uno a uno a todas las personas que encontraban por el camino, el estaba lleno de sangre aunque no suya el cien por cien, ya que le habían hecho una pequeña herida en el hombro, se podía mover aunque costosamente.
Cuando se cargó a todos las personas que se habían encontrado : poniendo sus cabezas empaladas, tirándolos del último piso y demás de ideas grotescas que se le iban ocurriendo por el camino fue a echar un vistazo por si veía a Harry con las chicas, estaba diluviando fuera con una niebla más espesa que nunca y no podía saber si ellos encontraban ya a las afueras de la casa.
- ¿HARRY?..- gritó Misha aunque sin estar seguro de que la casa estaba vacía de enemigos..- EH MARICONAZO DAME UN GEMIDO SI ESTÁS POR AQUÍ.
Escuchó un pequeño gemido a lo lejos y alegrándose corrió hacía donde creía que provenía el ruido, cuando lo encontró y lo vio apoyado en Tini e Ingrid para poder caminar se enervó de tal manera que dio un fuerte puñetazo a la pared.
- ¿ QUIÉN COJONES TE HA ECHO ESO?..- gritó Misha.
- No te preocupes, está muerto..- dijo sonriendo..- mira, las chicas están bien.
Misha miro a todas y las medio sonrío, luego cogió a Harry poniendo su brazo por sus hombros y lo ayudó a caminar a la salida. Cuando abrieron la puerta, entre la niebla y la lluvia vieron algo. Zombies. Millones de zombies esperando a las afueras de la casa, por lo que parece se saltaron la valla que tenían los hombres preparados, y como Misha y Harry se los habían cargado no podían vigilar si entraban o no.
Pero a lo lejos apreciaron una silueta conocida, estaba con ellos, aunque no infectado. Era Dougie, los zombies no parecían mostrar interés en el y no lo tocaban.


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